
21/06/2010
Juan Torre: el creador de fotografías para tocar
Las imágenes del fotógrafo Juan Torre se miran y también se tocan. Son fotos dirigidas a todos los públicos, pero sobre todo para las personas ciegas, algo paradójico tratándose de imágenes.
Hemos charlado con este bilbaíno que perdió el 90 por ciento de su visión hace más de veinte años. Gracias a los relieves que incluye en sus fotos a través de un proceso que denomina irónicamente como el “efecto Torre” los ciegos pueden observar sus instantáneas través de las manos.
“Me he tenido que pelear porque nadie se creía nada de esto”, explica Torre cuando le preguntamos por sus inicios en esto de la fotografía para ciegos. Una labor que desarrolla mediante el trabajo basado en las texturas y relieves. Aunque destaca la importancia del archivo digital, la investigación y el trabajo en todo el proceso de creación. “En diciembre del año pasado preparé un trabajo para ver los resultados”. Unos resultados que se han materializado en la exhibición de su obra en el Museo Tiflológico de la ONCE de Madrid. Con el título “Imágenes para tocar” la muestra recoge una docena de instantáneas con relieve en las que aparecen músicos como Fito, Mikel Erentxun y el pianista ciego Ignasi Terraza. Y aunque está dirigida a todo tipo de público confiesa que ha pensado especialmente en aquellas personas que nunca han visto una foto “o la última que vieron fue hace mucho tiempo”.
Según el autor la filosofía de la muestra y la técnica empleada es hacer que todas esas personas que habían renunciado al arte fotográfico tengan la oportunidad de entender lo que tienen delante y luego puedan hablar sobre esto. “En los museos o en las exposiciones siempre nos han advertido que no se podía tocar, que mantuviéramos la distancia… Pues en ésta sí se puede”. Y se debe.
Juan Torre perdió a principios de los noventa más del 90 por ciento de la visión. Fue debido a una enfermedad llamada síndrome de Bechet, una dolencia que reventó los vasos sanguíneos de sus ojos. En aquel momento era reportero gráfico y confiesa que fue “un palo gordo”. “Toda tu vida funciona alrededor de la imagen y pensé que no podría hacer más fotografías, no sabía si me iba a quedar totalmente ciego”. Pero lo que parecía un impedimento terminó siendo un obstáculo más que pudo sortear tras mucha lucha y convenciéndose de que aunque no tuviera su visión al cien por cien él seguía siendo fotógrafo. De este modo ha seguido dedicándose a su oficio hasta desarrollar esta nueva técnica, el “efecto Torre”.
Así que ya saben, acérquense al Museo Tiflológico de Madrid hasta el 18 de septiembre, pasen y vean (y toquen, toquen).












